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Día 3
El día empieza como el anterior: con el cielo nublado y viento frio, con un horrible zumo y un sabroso jamón canario y con sueño. Eso sí, hay alguna pequeña diferencia: no hemos pasado tanto frio (quizás gracias a las 3 colcahs de verano y una más gordita que hemos añadido a la cama) y es que la ventana deja entrar este viento constante de la isla, y que teniamos claro el objetivo de hoy: TImanfaya!
Y ahí nos hemos ido. A las 11h pagabamos la entrada al Parque Nacional de Timanfaya y subiamos la cuesta que lleva a las guaguas especiales para subir a la zona volcánica. El suelo en algunas zonas desprende más calor que el que podría resistir un neumático normal (o al menos esa es la versión oficial, que la oficiosa es el dinerito que se obtiene de los visitantes) por lo que es obligatorio realizar el recorrido en esos vehículos especiales en los que una grabación en español, inglés y alemán explica la historia de la cordillera de lava. El recorrido dura unos 40 minutos y vale la pensa para ver paisajes como el valle de la tranquilidad...
De la guagua al centro de vistantes con la demostración de los geisers artificiales, el horno volcánico (se cocina la carne a la parrilla sobre un pozo en el volcán de 6 metros de profundidad que alcanza en superficie los 200º aprox., un pollo se asa en unos 25 minutos, y es el único horno volcánico que existe en el mundo) y la tienda de recuerdos (laura tiene una 'monísima' pulserita nueva :-))
Y saliendo del parque... lo inevitable... aquello que un turista tiene que hacer sin excusas... ¡somos guiris!... Paseito en camello. En verdad son dormedarios, pero como nadie parece darle importancia a ese pequeño detalle aquí unos también lo obvian. Nuestro camello se llamaba María (perdón, se llama que no se ha muerto, que nosotros sepamos, claro) y el de atrás, con el que hemos hecho muy buenas migas Lequio (tan trabajador como el Conde).
Y de ahí a Playa Blanca. Sí, otra vez pq el calorcito se nota más allí al sur y ayer no tuvimos tiempo de pasear y así mirábamos lo del Ferry a Fuerteventura.
Y de Playa Blanca al hotel a ¿tomar el sol? ¡imposible! y no por el viento (que en la terraza no se nota) sino por el calor extenuante. Así que relax, lectura, birrita, ordenador... Hemos comprado los billetes a Fuerteventura (salen más baratos por internet que en taquilla, unos 3 Euros por persona).
Ducha, cena y CSI con el ordenador en el regazo escribiendo esta crónica del día.
Mañana, más y ¿mejor?